
A veces llega el momento en el que es necesario pisar el embrague lentamente para luego pisar el freno a fondo para observar hacia ambos lados de la calle, mirar por los retrovisores. En definitiva llega el momento de pensar y sopesar, sea cual sea el tema a elegir. Puedes reflexionar sobre de qué sabor me tomo el helado, fresa o nata, o, fresa con nata. Pero en otros momentos las decisiones no serían tan fáciles, porque hay cosas que duelen y te hacen sentir mal, pero hay otras que te hacen sentir ligeras, plenas y especiales. Por esa misma razón debemos parar la maquinaria y ver qué está ocurriendo mal, ver si de verdad es rentable seguir con la producción de algo que quizás no lleve a ninguna parte o que a lo mejor el lugar donde nos lleve no sea el esperado, pero ese lugar incierto, no es más que eso incierto y por ello, como no se conoce, puede que valga la pena continuar y ver que el final es una inmensa luz que te transmite paz y una sensación de bienestar no reconocida antes, pero y si no vale la pena, ¿para qué se realizó ese camino en balde?
Lo único que importa es que tú estés bien, que seas feliz solo con una mirada, una sonrisa que tu proyectes desde el corazón.
Así que Párate, Piensa y Reflexiona sobre si estás bien o puedes estar mejor, si puedes estar mejor, en lugar de continuar adelante gira a la derecha, aunque el comienzo del nuevo tramo parezca peligroso. Pero ten en cuenta que tú y tú mism@ eres suficiente y bastante para ser feliz mirándote al espejo cada mañana con las lagañas pegadas en los ojos, sin nada más que tú.
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