miércoles, 31 de agosto de 2011

Vuelve

Ahora que se acerca la época estival. Ahora que el cantar de las chicharras se apagan. Ahora que el calor mengua y las mañanas se alargan con tópicos quehaceres. Ahora que ya no estás en esta vida.

Deseo que vuelvas. Deseo que no hubieses ido a trabajar aquella mañana.
Deseo que tu jefe te hubiese echado del trabajo. Deseo que cuando las hojas marrones descansen nos abracemos en el sofá a ver esas largas pelis de la tres. Deseo que asomemos nuestras naricitas por la ventana para oler a las mansas tierras hartas de beber agua. Deseo poder acariciarte el pelo mientras me cuentas tus teorías sobre cambiar el mundo. Deseo volver a bailar "Something stupid" empapados de dulce agua de lluvia. Deseo que el frío de una noche de invierno tu aliento en mi cuello me conserve en la temperatura necesaria. Deseo que te vuelvas a fumar un cigarrillo Camel después de disfrutar en la cama como dos adolescentes.

Quisiera que nada de eso pasase, que no fumases después del sexo. Quisiera pasar frio sin tu aliento. Quisiera no bailar jamás esa canción de Sinatra.
Quisiera que no me hablases de esas teorías. Quisiera cerrar la ventana y no oler la tierra mojada.Quisiera que el otoño nunca llegase. Quisiera no ver ninguna interminable película de la tres. Quisiera que te hubiesen echado del trabajo. Quisiera hubieses llegado al trabajo dos horas más tarde. Quisiera y quiero todo eso, pero no puedo tenerlo porque fuiste a trabajar a tu hora, el tren llegó, alguien se dejó una bolsa en tu vagón, esa bolsa explotó, e igual que la pólvora de dentro de la bolsa, tú desapareciste de mi vida.

Noches más tardes apareciste en uno de mis sueños, me dijiste que volverías aunque fuese con otra cara y con otro cuerpo, pero que yo sabría que eres tú.



Aquí te espero con una taza de té y muchas cosas que contarte.

martes, 30 de agosto de 2011

Fuiste, eres, . . .




Fuiste y Eres, pero ahora, ahora me niego a que Seas,

ese que creo que existe, ese que irrumpe en mis sueños,

que me salva en mis pesadillas, ese que me promete cosas imposibles,

quien me ilusiona y quien me
desvela,

ese que quiere más de mi sin querer más de
sí,

ese del que acuerdo en todo
momento,

ese recuerdo involuntario.


Me niego a seguir esperando que saques tu caballo blanco, blanco
porque está cargado de buenas energías. Con él pareces
ese luchador del amor, pero sin él, cuando te pones la capa
lo eres todo menos tú, tu verdadero tú.

Fuiste y Eres, pero no serás, por que sin tu capa te crees debil. Y
tu capa pertenece a los guardianes de Eros.

No serás más, quien perturbe mi Soy.

jueves, 11 de agosto de 2011

Que os Jodan





Adiós quise decirte y no pude.


Adiós sin más y no fue posible.

Adiós te digo ahora aunque no quieras.

Adiós le dije a ellos.

Adiós, cinco letras.

Adiós, una palabra.

Adiós les dije a los fantasmas del pasado, vosotros.

Adiós quisiera deciros a vosotros incrédulos idiotas.

A voces os gritaría un largáos de una vez, no sois más que mierda en el camino.

Pero soy educada y os sonrío con desdén cuando el deber así lo ordena.

Adiós malditos bastardos.

Seguiré aquí para sonreiros cuando toque.





Adiós desgraciados.






martes, 9 de agosto de 2011

Anoche volví a soñar




Anoche volví a soñar después de mucho tiempo. ¿Te acuerdas de esa sensación al recordar esas memorias del pasado?

Anoche soñé que volvíamos a estar juntos. Anoche soñé que nos volvíamos a compenetrar.

Anoche volví a recordar lo nuestro.


Ese beso. Esa caricia. Ese momento. Ese cuarto oscuro. Esa despedida sin un adiós.


Una partida sin despedida. Una marcha sin celebración. Quizás nunca habremos de hacerlo. O quizás llegue el final del vuelo tras hacer camino al andar.

Esos besos. Esa presentación. Ese baile. Esas miradas adulteradas.


Una mirada azucarada, que creo, que será recordada. La recordaré, a esa pícara y tímida mirada, de unos ojos que saben a miel. Sí, todo esto parece un tanto empalagoso pero cuando se trata de buenos recuerdos ninguna combinación de azúcar de caña con miel de abejas es suficiente para endulzar esas alusiones cariñosamente evocadas.



Esas manos. Ese pelo. Mis manos recorriendo tu espalda. Tu ronca voz pronunciando mi corto nombre.



Ahora no sé si fueron verdad o son solo un nítido espejismo. En mi sueño tu voz continuaba siendo juguetona y sonaba al color de la alegría. Ese estado de ánimo en el que siempre estás y pretendes estar. Y cuando no es así te sumerges en la cálida luz de un iglú.

En mi sueño los gusanillos de mi estómago calmaban su sed en el sudor de tu frente.

Ese mirador desierto. El rintintín de una moto al pasar. El murmullo de un grupo de amigos que se divierten tentando al azar.








Anoche, tan solo soñé un dulce sueño.