viernes, 24 de junio de 2011

Desde allí arriba


Dos menos diez de la madrugada y ella se encuentra tumbada en el suelo, sobre la húmeda toalla con la que acaba de secarse tras haberse bañado, despojada de toda tela que pudiese abrigarla, en la inmensidad del agua salada.

Observa las estrellas. Intenta comprender el porqué de la organización de los astros tan particular. El por qué se ilumina allá en lo alto, donde todos quisiéramos estar para poder ver las atrocidades de este mundo feroz. Allí se alza una nueva estrella con más fuerza que las demás, con más viveza haciéndola sentir a ella con ganas de jugar al azar.

De improvisto aparece él de entre la niebla con un paso despreocupado. Ella no esperaba visita alguna.


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