
Esta noche vuelve tu mano bajo mi camisa de lino.
Aquellos perros se ladran sin cesar.
Mientras a lo lejos el espejo de luz que cambia de forma se traslada de un lado a otro del horizonte.

Eramos jóvenes cuando probábamos aquella morfina con pensamientos de "no es tan mala". Y ahora miramos con repugnancia nuestas inútiles palabras.
Dos caballos blancos cabalgan atravesando las orillas de vírgenes playas con esperanzas de alcanzar lo invencible.
Y aunque no quieras reconocerlo te mueres por besarme hasta que no seamos nadie.
Cierras los ojos y la imagen de tu amigo postrado en una cama, consumido por aquello que no creíais tan malo. Se fue.
Ahora, tú, hipócrita, tan solo pides que tus hijos no repitan tus palabras.
7 gorriones abordan un plato con restos de migas de pan que un desahuciado no pudo apurar.

La bombilla se está apagando, es para reducir el consumo, pero con que solo la mires volverá a brillar, durará siglos encendida, solo si lo quieres, solo si lo pides.
Anoche nuestro éxtasis llegó a su cúspide y al otro lado de la pared dos longevas almas suspiran del placer de antaño.
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