
Y aquellas de las esquinas con el carmín en los parpados y los labios retintados, reclaman más besos a cambio de un par de pabos.
La de amarillo, se alza la falda, estira la espalda. Saca pecho y respira hondo, le duele el trasero. Sonríe. Sólo quedan dos horas. A la vuelta le esperan los ojos cerrados de su querido crío bastardo.

Un mercedes E320 se acerca con un ser de 50 dentro le ofrece 100 pabos 20 minutos y luego volver a casa, aunque su jornada no haya acabado. A veces la hipocresía es algo de compasiva.
Antes de llegar su apreciado pero humilde hogar entra en la cafetería de la esquina, casualidad, piensa, otra esquina. Compra un par de croissants rellenos de chocolate para la personita que le espera envuelto en sábanas y hermosas lagañas. Llega a casa, se ducha, se lava, se enjuaga y se desinfecta todas las desdichas de tantos clientes, se deshace de tantas confesiones... que ninguna le importa, solo piensa en sacar adelante una boca con hambre.

Cansada, abatida, deshecha decide convertir el cansancio en fuerza, a través de una delgada linea que desaparece con una aspiración, para continuar noche tras noche, de lenocinio a actuar como actríz principal, desear aunque le repugne, ser sumisa pero no insumisa. Ya lo hizo una vez, a uno le abrió el canal cuando intentó forzarla.
1 comentario:
Triste pero bello, y realista. Me gustó mucho como plasmaste los sentimientos en esta entrada, es realmente bonita. ¡Tienes mucho talento! Espero que actualices pronto :D
Besitos (:
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