
Notas que surgen de las cuerdas de un piano, te conquistan, te embelesan.
Palabras que te seducen, miradas que te desnuda.
Manos que te tocarían, dedos que te acariciarían. Suspiros que te deleitan.
Cuerpos que se reclaman, pieles que se extrañan.
Un café y un té humeantes sobre la mesa de caoba.
Un cigarrillo encendido en el cenicero.
Labios pronunciando palabras.
Oídos que escuchan como oyendo llover.
Mentes que imaginan placeres rijosos, que van más allá de amistosas palabras y recatas actuaciones.
Un libro reposa sobre un vacío sofá.
Hojas en blanco esperan sobre la mesa a que sean rellenadas con esos deseos que el otro desconoce.
Hay tantas cosas imperceptibles ...
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