sábado, 9 de julio de 2011

Invitados...


Solo me ronda una pregunta en la cabeza.

Y no sé qué quiere significar. Por qué da vueltas y vueltas y más vueltas, mareándome. Quizás sea el champan o el agua envenenada por quienes sujetan los extremos de los hilos.

Quisiera dejarla salir, pero ¿debo?, no puedo no sentará bien soltar una bomba que acabe conmigo. Quiero seguir en pié, pero esa pregunta no para, sigue formulándose una y otra vez dentro de mi cabeza, me marea, me asfixia, me tumba y me aplasta.

También me pregunto. Si la hiciese. Qué cambiaría. ¿A caso dejarían de existir las coincidencias? ¿Dejarían de tener lugar las casualidades? Pienso que no, que todo seguirá igual por mucho que aparezca un hilo nuevo en el teatro de títeres en el que todos actuamos.

A veces no somos más que unos simples invitados a una actuación.

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