domingo, 29 de mayo de 2011

Como iguales


Cuantas veces te miro y nuestras miradas se cruzan, intercambian deseos, reclaman estar una más cerca de la otra. Pero por más que se dicen nada ocurre, nada sucede, tu mente, tu forma de ser sabe al igual que la mía que todo lo que

nuestros ojos llegan a decirse no podrá darse. Sabemos que cuanto más cerca están tu brazos rodeándome, mayor es la distancia que nosotros debemos mantener.

Y sin embargo cuando sí podemos estar uno junto al otro es cuando las circunstancias no nos lo permiten porque tú eres fiel a los tuyos y yo soy fiel a los míos y ninguno damos nuestro brazo a torcer, para que todo lo que queremos que suceda ocurra.


Somos testarudos y cuando tenemos la oportunidad preferimos permanecer separados, a permitir que esta vez tus brazos si puedan rodearme y así dejar que me acaricies como sabes q me gusta. Permitir que tus robustas manos perfilen cada rincón de mi cuerpo. Dejar que tus labios y los míos jueguen como dos críos chicos con un juguete nuevo. Consentir que tu boca saboree la epidermis de mi cuerpo así como yo viajaré a través del laberinto de tu tegumento. Y que podamos explorar cada rincón que esconde la gran odisea de nuestros cuerpos como si fuesen uno.

Que lleguemos al punto en el cual ya no sepamos quiénes somos, quién es quién, de quién es esa mano, esa boca, ese labio,… Que nos perdamos en ese mar pletórico de sensaciones de éxtasis y pasión.

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